Entradas recientes

Archivo del blog

sábado 8 de octubre de 2011

Otra de amistades

Por casualidad, por esos giros que toman a veces las conversaciones más informales, que son esas conversaciones que nos permiten saber cosas de verdad de los demás, salió en una de esta semana el tema de las amistades, del sexo de las amistades. Entonces contestando a una pregunta casual mientras estaba trabajando dije una cosa que creo que ya he mencionado aquí otras veces pero nunca tomo en demasiado consideración: "apenas tengo amigos, en todo caso lo que yo tengo de verdad son amigas". No estaba pensado, claro está, en las parejas amigas, que afortunadamente son muchas y curiosamente siempre hombre y mujer -no por nada, supongo que es porque coincide- a lo que yo me refería era a amigos "individuales", amigos únicos, solteros, sin pareja o con ella pero con la que tienes bastante menos relación. Es mi caso estos amigos son amigas.

No tiene, evidentemente, mayor importancia, o yo nunca se la había dado demasiado. No me había parado a pensar en qué podía significar aquello. Haciendo un chiste mi interlocutora de este día me prenguntó entonces si yo era el típico amigo que toda mujer querría tener. Yo, siguiéndole un poco la broma y a modo de final de esa parte de la conversación le dije con el gesto torcido en señal de tener muchas dudas al respecto que me daba la sensación de que no. Y la conversación cambió y el trabajo siguió, sin cambios abruptos, de forma sencilla, llana y tranquila.

Ella jamás podría saber a lo que yo me refería, pero entendió perfectamente que en mi contestación había un deseo de no continuar hablando más de aquello, fuera lo que fuera lo que significara mi respuesta. Y eso, creo yo, es una de las cosas que diferencia a los hombres de las mujeres. Parece que esto que digo entra en conflicto con el tópico de la naturaleza cotilla de la mujer. Cualquiera me diría que un hombre es el que hubiera actuado así y que una mujer intentaría averiguar más. Yo pienso que no, que una mujer directamente sabría más sin preguntar y que un hombre sería el que te metería en un conflicto preguntado, porque no se habría enterado de nada.

Seguro que hay más razones por las que yo, inconscientemente, prefiero una amiga a un amigo y seguro que, inconscientemente también, no tienen nada que ver con aspectos mundanos tipo piernas o escotes. Miradas que en cualquier caso, y no me avergüenza admitirlo, van a ir dirigidas discretamente y sin ánimo de ofensa o intromisión babosa hacia aquellos sitios sea cual sea la relación estrecha o alejada que me una a una mujer.
.

Buscar en este blog

Cargando...

Mi lista de blogs