Entradas recientes

Archivo del blog

miércoles 1 de febrero de 2012

Triste lujo

Hoy es mi cumpleaños.

Y me siento un poco ridículo. Este año, hoy, no lo estoy llevando nada bien. Nada relacionado con el trabajo, ni con problemas en casa, cualquiera que me conozca que no sea a través de este diario más o menos íntimo no podría imaginar ni entender por qué estoy, hoy, precisamente hoy, tan jodido cuando todo parece que me va, cuando menos, normal y correiente si no mejor.

Y gracias a que tengo estos minutos para poder venir aquí y desahogarme un poco.

Un poco, nada más.

Pero algo es algo.

Me gustaría escribir. Sobre todo hoy. Mis cuentos mis historias, mis recuerdos (muchísimos más de los que yo mismo hubiera jurado que tendría) pero voy a hacer una alarde de responsabilidad y me voy a ir a trabajar. A hablar de evolución, de citología y de metabolismo profundamente bioquímico. Me voy a controlar pasillos, echar broncas, dar recomendaciones, rellenar papeleo y buscar innovaciones en muchos sentidos.

Me voy creyendo que puedo evadirme de mi mismo unas horas, pero será inutil porque no puedo. Porque no quiero. Porque, en el fondo, hoy con lágrimas en los ojos, después de todo así soy yo ahora.

Mañama o en cuanto tenga un rato para pasar por aquí (cuánto me alegro de que un día se me ocurriera hacer esto) seguro que estaré mejor. Hoy me permitiré este triste lujo.
.
miércoles 25 de enero de 2012

El humor negro

El humor negro es como el catalán de Aznar, debe practicarse en círculos muy pequeños de conocidos, de amigos o de familiares. Pero muy conocidos, muy amigos y muy familiares. Hacer gala de un irreverente sentido del humor negro ante grandes audiencias o considerables masas de lectores potenciales puede traerte problemas, eso o tienes un currículo impresionante que avala y justifica tu sarcástica falta de delicadeza que además es capaz de dar la vuelta a la tortilla y hacer pensar a la gente que cuando te ríes de un acontecimiento desgraciado estás, precisamente, llamando la atención sobre él. Dicho sea de paso ese currículo no se crea solo y siempre hubo una primera vez, aquella en la que la gente no te entendió y te machacó por cabrón hijodeputa sin sentimientos.

Y es que la gente en extenso rebaño tiende a ser política y, por alguna razón que otros seguramente expliquen mejor que yo, lo correcto entonces es parecer mirar por el bien común entendido a veces como apoyo, a veces como sentida resignación, a veces como plañidera en funeral de señorito.

Un día de estos, puede que hoy (mi orientación espacio-tiempo está muy deteriorada) leí, he de reconocer que bastante por encima, en el famoso mundotoday o en menéame (a veces tanto monta) un artículo donde se hacía chanza sobre un tema tan escabroso como el suicidio. Se da la casualidad (o quizá no) que hacía poco había aparecido en otros medios informativos supuestamente más serios la información de que el suicidio supone la mayor causa de muerte no violenta de este país (y de muchos otros), añado de mi cosecha además, que ese dato se lleva repitiendo muchos años y que siempre sorprende hasta la incredulidad a aquel que no lo conoce.

En los comentarios posteriores, tanto en una página como en otra, radicaba esta vez mi interés. Saber qué opinaba la gente de hacer humor negro con ello, con el suicidio, con los suicidas, con sus allegados y sus familias, y me sorprendió las pocas personas que ponían el grito en el cielo y la cantidad de gente que se creía culturalmente mejor porque ellos entendían el sentido de la coña, criticando, a su vez, a los que pensaban que se había traspasado el límite. Un límite.

Intenté no posicionarme y pensar. Me dije que quizá la risa fuera por barrios, que quien hubiera conocido a alguien que se hubiera suicidado, o que conociera a alguien en peligro de llegar a hacerlo, o simplemente pensarlo, se alinearía en el bando crítico. No serían pocas personas éstas, a tenor de los datos de suicidio en España, sería fácil encontrar a alguien que conociera a alguien que conociera a alguien. Y sin embargo el bando de los “permisivos” era sustancialmente mayor. Dejando aparte el perfil de edad, cultura y manejo de medios sociointernetiles de los comentaristas, no deja de sorprenderme esa abundancia de gente que piensa que o no hay límite o está muy por encima de lo que parece políticamente correcto. Uno de ellos, para hacer partícipe a todo el mundo de su nutrido conocimiento literario, citó en su comentario a muchos prestigiosos escritores y otros artistas (algunos de culto) como asiduos practicantes de tan controvertida disciplina humorística. Tengo delante de mí esa lista y cuento nada menos que catorce autores entre literatos y humoristas en su versión más oral. Yo, que no tengo ese nivel literario (ni ese ni ninguno), reconozco abiertamente a siete, me suenan muchísimo tres o cuatro, y de los que quedan no tengo ni la más remota idea de quienes son (la ignorancia es muy atrevida). Lo único que soy capaz a imaginar es que todos podrían tener en común una característica: la elegancia. No debe ser fácil hacer humor negro usando como tema el suicidio, por ejemplo, sin que parezca una gracieta de barra de bar, como tampoco debe ser sencillo, más ejemplos, poner a parir a un torturado porque no se queja con discreción y saber estar o denostar a una violada por no haberse hecho las uñas en condiciones para arañar con arte y estilo la cara de su sufrido violador. No solo hay que valer, sino que hay que superar el número de críticas de la primera vez, esa que encabeza los currículos. ¿Estos autores valen?, ¿están libres de críticas?, ¿se entiende lo que realmente están intentado hacer llegar?, vamos a pensar que sí. En todo caso, ¿existe un límite?, supongo que muchos me dirán que es una cosa subjetiva. Pero, y uso, perdón, otro ejemplo y otra pregunta, ¿se puede criticar a la niña que humilla indecorosamente a su familia por no facilitar su ablación y encima se queja de los merecidos latigazos posteriores, que con los gritos no había quien durmiera la siesta en una de esas calurosas tardes veraniegas de su poblado?. Quizá sí, puede que yo no sepa, pero seguro que Sade (intuyo que el Marqués de Sade, uno de los componentes de la citada lista) le sacaría un gran partido, aunque no estoy muy convencido de que eso fuera exactamente humor negro.

Que quede claro que no critico ni a unos ni a otros, ni mucho menos al comentarista que facilita la lista, que allí están Poe, Twain, Kafka, Lewis Carroll y hasta Gila con su famoso “me habéis matado un hijo, pero lo que me he reído” una frase antológica solo comparable a “¿es el enemigo?” o “cuando yo nací mi madre no estaba en casa…”. Incluso ahora mismo se me ocurren otros genios que también coquetean con este humor, Les Luthiers (siempre inmensos), El tricicle, Serrat, Sabina… todos finos, y hasta otros mucho más burdos como aquel “mi marido me pegga, auyy, cómo me pegga mi marido” de los Martes y Trece por el que les llovieron palos a mansalva (puede que, en esa ocasión, con razón por bastos).

Termino este post de opinión, dejando claro que no la tengo, para que se vea claramente que entiendo las dos posturas y que posiblemente esté tan de acuerdo con ellas como en desacuerdo y que, quizá, si yo mismo me obligo a no terminar esta disertación en vano, podría decir que el límite hasta donde se puede llegar con el humor negro está donde a cada cual se le deje de dibujar una sonrisa mental. Y concluir, además, para rematar mi ambigüedad, que esa sonrisa mental puede que la primera vez no se te dibuje y pienses que aquello no es humor ni negro ni de colorines, pero que con tiempo, experiencias, edad y esas cosas, el mismo texto o chiste, acabe creando una minúscula arruga más alrededor de los ojos.
.
sábado 21 de enero de 2012

Día libre

No voy a decir otra vez eso, que ya es un tópico, de que he sobrevivido otra semana (aunque es la pura verdad) el caso es que hoy tengo, por fin, día libre y después de ir a comprar la comida y arreglar (más bien ayudar a arreglar un poco) la casa, no pienso hacer gran cosa hasta la hora de la cena que vienen unos amigos.

No paso la oportunidad, por suspuesto, de poner alguna cosilla aquí. Esta vida interna mía (al menos) jamás descansa porque su fuente de energía sigue estando increíblemente activa y, aunque su origen es externo, me manda sus rayos invisibles más de mil minutos al día (y a la noche). Ya, ya, no es mi mejor día para escribir esto (que es lo de siempre) y que quede bonito, pero la esencia es lo que cuenta.

Precisamente por esta razón (estoy exprimido hasta de ideas) voy, hoy, a echar mano de un vídeo, de un enlace a uno. Uno que ni siquiera guarda relación con todo esto que acabo de contar, hoy toca uno diferente. No es nada del otro jueves, son tres planos y una conversación telefónica pero me ha gustado bastante. Tampoco es original en cuanto a su guión porque es un tema bastante recurrente pero oye, barato, barato sí que lo es, y son tres minutitos. No pierdes nada, échale un vistazo.

http://www.notodofilmfest.com/index.php?corto=31838#/Home/Ficha/31838/
.

Buscar en este blog

Cargando...

Mi lista de blogs